¿Qué es la Ruta de Tanit?

Logo Ruta de Tanit
Ibiza y Cartagena tienen un origen común: las dos ciudades fueron fundadas por los fenicios. La Ruta de Tanit es una travesía en velero entre Cartagena e Ibiza con la intención de conmemorar ese pasado compartido. Una travesía que aspira a formar parte de la Ruta de los Fenicios, uno de los Itinerarios Culturales del Consejo de Europa.
Bajo la advocación de la diosa Tanit, antigua patrona de Ibiza, la travesía sigue la misma ruta que unió ambas ciudades, visitando durante el trayecto los lugares que conservan restos de asentamientos fenicios, junto a otras actividades de intercambio cultural relacionadas con el patrimonio histórico púnico y romano.
Realizar la ruta en un velero la convierte en una aventura. Para un espíritu inquieto la propuesta de visitar una necrópolis púnica puede resultar poco atractiva, pero, si llegar a ella supone navegar 160 millas por el Mediterráneo, pasar por Formentera y fondear en alguna cala, ya se transforma en un interesante desafío. La Ruta de Tanit pretende ser un viaje de descubrimiento; de la navegación a vela, del mar, y de la apasionante historia mediterránea. Al regreso esperamos volver a puerto un poco más sabios, como en el celebérrimo poema de Kavafis….

La Travesía

Hay algo de justicia poética en el hecho de rememorar la presencia fenicia en esta zona del Mediterráneo mediante una travesía por mar, ya que, en cierto sentido, el concepto mismo de “ruta marítima” puede considerarse de origen fenicio. Fue, esencialmente, un pueblo de navegantes y comerciantes. Si ocupan un lugar destacado en la historia de nuestra civilización, no es por sus grandes ciudades, su extenso territorio o su poderío militar. Todo lo contrario; provenían de tres o cuatro pequeñas ciudades, en una estrecha franja costera rodeada de montañas, en el actual Líbano. Su supervivencia dependía del mar.
Nave mercante fenicia
Nave mercante fenicia
Y se convirtieron en los mejores navegantes de la época, alcanzando una posición de dominio durante varios siglos, de un extremo al otro del Mediterráneo. Por cierto, ellos se denominaban a sí mismos como 𐤊𐤍𐤏𐤍𐤉, kenaʿani, cananeos, como se les denomina también en la Biblia. Los griegos los llamaron Φοίνικες – phoínikes, rojos, púrpuras, muy probablemente por sus apreciados tintes.Su poder se asentaba, en primer lugar sobre la capacidad técnica para construir barcos… y navegar con ellos grandes distancias. Y en segunda lugar, por su habilidad negociadora y comercial, tanto para sobrevivir y prosperar en la vecindad de los poderosos imperios de Egipto o Babilonia, como para acordar alianzas con poblaciones diversas en enclaves remotos y establecer en la costa pequeñas “factorías” comerciales. De esa forma crearon una enorme red comercial, fundamento de su predominio. Un potente fundamento, pero que no se ve a primera vista, una red de invisibles lineas trazadas sobre el mar.
De ellos dice Estrabón: «Son los que envían la flota más numerosa y compuesta de barcos más grandes hacia nuestro mar y hacia el del exterior; aunque no habitan una isla grande ni ejercen dominio sobre una parte considerable del continente de enfrente ni poseen otras islas, sino que pasan la mayor parte de su vida en el mar» (Geografía III 5).
La travesía de la Ruta de Tanit sigue un tramo de una de esas lineas invisibles que conforman la Ruta de los Fenicios. Un barco mercante, por ejemplo un gaulos con destino a Tartessos, desde Tiro o Sidón, pasaría por Chipre, Creta, Sicilia, Útica (Tunez), Cerdeña, Ibiza y Cadiz. Durante el itinerario podría recalar en alguna de las pequeñas factorías comerciales situadas estratégicamente. El trayecto suponía unas cuantas semanas, habitualmente entre los meses de abril a octubre. Hay que tener en cuenta que estas travesías las realizaban los gaulos  a vela, con su gran vela cuadra, que no es apta para ceñir al viento. Y tampoco conocían la brújula. Realizar semejante trayecto de forma regular implica un gran conocimiento de los vientos, de las corrientes y de las referencias geográficas de la ruta. Además, para navegar de noche, es necesario orientarse con las estrellas: los fenicios fueron los primeros del Mediterráneo en usar la estrella Polar para la navegación. Los griegos reconocieron esa primacía, denominando Phoinike Φοινίκη a la constelación de la Osa Menor.

Cadiz – Gades – Gadir – 𐤂𐤃𐤓 –

Templo de Melkart en Gadir
Templo de Melkart en Gadir
Mucho antes de la fundación de Cartagena, de la ciudad de Ibiza o de la misma Cartago, ya existía un activo comercio entre Tiro y Tartessos. Alrededor del año 1100 a.C. navegantes tirios fundaron un asentamiento probablemente en forma de gran factoría amurallada, sobre lo que antaño era un pequeño archipiélago (las islas Eritea, Antípolis y Cotinusa); de ahí el nombre de gadir: fortaleza. También construyeron en la cercana isla de Sancti Petri el gran templo de Melkart, patrón de la ciudad de Tiro y protector de la navegación.
El emplazamiento de Gadir era excelente como base de intercambio comercial con toda la zona minera de Tartessos. Fue creciendo durante siglos en población y riqueza. Y también creció su importancia simbólica para el mundo antiguo, tal vez por estar situada en el límite del Mediterráneo, guardando la entrada a mares desconocidos. El mito de las Columnas de Hércules (el Herakles griego) es una evolución de la originales columnas de Melkart, con su nombre fenicio: Kalpe, la del norte (Gibraltar) y Abila, la del sur (Monte Musa). En la iconografía religiosa púnica las columnas o estelas eran muy importantes; como relata Herodoto acerca de su visita al templo de Herakles-Melkart en Tiro, “a ambos lados de la entrada había dos estelas sagradas, una de oro puro y la otra de esmeralda”. Las descripciones del templo de Sancti Petri, también hablan de dos grandes columnas ante las que los navegantes realizaban sus ofrendas.

Cartago – Qart Hadst – 𐤒𐤓𐤕 𐤟 𐤄𐤃𐤔𐤕

Así como hablamos de Gadir como colonia “fenicia”, podemos hablar de Ibiza y Cartagena como colonias púnicas (del latín arcaico poinikos, del griego phoinikes) o “cartaginesas”, pues fueron fundadas directamente por Cartago.
La ciudad nació ya con un estatus superior al de cualquier colonia fenicia. El mismo nombre lo indica: Qart Hadst – Ciudad Nueva, así como las circunstancias de su fundación en el 820 a.C. Según la tradición, Elissa, la hija del rey, huyó de Tiro acompañada por otras familias de la élite, por motivos políticos y religiosos. Navegaron hacia poniente y se establecieron en la costa africana, al sur de Sicilia, cerca de Útica. 
Recreación del puerto de Cartago
Recreación del puerto de Cartago
Los nuevos pobladores eligieron un enclave estratégico, con un buen puerto, en una zona muy fértil, y un emplazamiento ideal para controlar el tráfico comercial del centro del Mediterráneo. El asentamiento prosperó rápidamente y se convirtió en una gran ciudad volcada en el comercio, algo así como la Nueva York del siglo V a.C: una colonia subsidiaria que se convierte en una metrópoli más poderosa que la ciudad de origen. A partir de la caída de Tiro a manos de Alejandro de Macedonia, en el 332 a.C. Cartago se convierte en la potencia dominante del Mediterráneo central y occidental. Toma el relevo de Tiro y encabeza todo un conglomerado de factorías y asentamientos fenicios. A partir de entonces se crea poco a poco una nueva cultura fenicia “cartaginesa” o “púnica”. El régimen político pasa de monarquía a república oligárquica, y los dioses Baal Hammon y Tanit sustituyen a Melkart. En paralelo, la talasocracia fenicia evoluciona hacia una potencia militar colonialista. La rivalidad comercial y política, primero de los griegos y luego de los romanos, empujan a Cartago a crear y mantener un ejercito para defender sus intereses en Sicilia, en una pugna que duró varios siglos y que culminó con las tres “guerras punicas” y la derrota a manos de Roma y la destrucción de Cartago en el año 146 a.C.

Ibiza – Ebusus – Ibosim – 𐤀𐤉𐤁𐤔𐤌

En cualquier navegación a vela -antigua o moderna- desde el Mediterráneo oriental con destino al Estrecho, la isla de Ibiza supone un jalón importante. La ruta directa bordeando la costa africana puede ser adecuada para el regreso a Tiro o Sidón, pero las corrientes y los vientos dominantes aconsejan hacer la ruta de ida con un desvío hacia Baleares y luego bordear la costa del sureste peninsular. Así es muy probable que los barcos fenicios fondearan en Ibiza y Formentera de forma habitual en su ruta a Gadir. El primer asentamiento documentado arqueológicamente es el de Sa Caleta y data del 654 a.C. Los restos estudiados sugieren una estrecha relación con asentamientos fenicios del sur de la península, como Adra, Sexi, Malaka y Gadir. El pequeño asentamiento, situado -como era costumbre- en una península, al lado de un puerto natural y cerca de un arroyo. Domina estratégicamente el paso entre Ibiza y Formentera. Su visita es uno de los hitos indispensables en la travesía Ruta de Tanit en velero. Ibiza resultaba un enclave estratégico importante en la ruta comercial a Tartessos y también como base para el comercio con el levante peninsular, en competencia con los griegos.
Al cabo de unas décadas Sa Caleta fue abandonada y se fundó Ibosim en la actual Dalt Vila de Ibiza, alrededor del 600 a.C. No sabemos si la fundación fue auspiciada directamente por las metrópolis fenicias de oriente o por la nueva Qart Hadst africana. En todo caso, Tiro atravesó en esa época un periodo de grandes dificultades, asediada durante 13(!) años por Nabucodonosor de Babilonia. Ibiza y los otros asentamientos fenicios del occidente Mediterráneo se convirtieron en satélites cartagineses.
Tanit - Museo Puig des Molins
Tanit - Museo Puig des Molins
El nombre de Ibosim – isla de Bes – proviene probablemente de la advocación de Bes, uno de los dioses fenicios de origen egipcio. Protector de los hogares, las madres y los niños; un dios simpático y burlón que se representa en las imágenes como un barbudo barrigón. Ibosim se latinizó como Ebusus, luego Ibiza – Eivissa. La ciudad de Ibosim creció rápidamente y se convirtío en un enclave importante para Cartago. Sus restos descansan sepultados bajo las edificaciones y murallas de Dalt Vila, excepto la necrópolis de Puig des Molins, una de las más importantes y extensas del Mediterráneo. Contiene más de 3000 enterramientos, de los que unos 350 son visitables. Está declarada Patrimonio de la Humanidad, y resulta una visita obligada, en la Ruta de Tanit, junto a su museo, que alberga la imagen más conocida de la diosa Tanit.
Hay otros restos púnicos interesantes en la isla, como Ses Païses o la Era des Mataret, ambos en un paraje de Cala d`Hort,con bellas vistas de Es Vedrá. Pero la visita que no puede faltar es la del santuario de la diosa Tanit en la cueva de Es Culleram, que se usó desde el siglo V a. C., en un principio dedicada a Melkart y posteriormente a Tanit – tinnit – 𐤕𐤍𐤕 , que se convirtió en la patrona de Ibosim, permaneciendo su culto siglos después de la romanización de la isla tras la caída de Cartago. 
No sólo Ibiza tuvo una importante presencia fenicia, Mallorca y Menorca también jugaron su papel. En la costa sur de Mallorca se encuentran los yacimientos púnicos de los islotes de la Galera y Sa Guardis. Magón Barca, el hermano de Anibal, dejo huella en Baleares, como la isla de Tagomago, taj umago-roca de Magón en arabe o el puerto de Mahón. Magón llegó a Menorca en el 205 a.C. desde Gadir, después de la caída de Cartagonova y la pérdida casi total del control de la península. Su hermano Asdrubal había muerto en Italia intentado reunir su ejercito con Anibal. En Menorca, consiguió formar un ejercito de 15000 hombres y 30 barcos y zarpó hacia el norte de Italia para ayudar a Anibal.
Ya desde el 400 a.C había tropas de honderos baleares combatiendo por Cartago en las guerras contra griegos y romanos en Sicilia. Posteriormente también participaron de forma destacada en las guerras de la península ibérica y en las guerras púnicas. 2000 de ellos lucharon con Anibal en la famosa batalla de Cannas. Debían ser mercenarios eficaces y bien considerados, años después de la derrota Cartaginesa aparecen sirviendo a Julio Cesar en la guerra de las Galias. Siendo tan conocidos no es extraño que hayan dado nombre a las Baleares: proviene del púnico ba’ lé yaroh, qué significa algo así como “los maestros del lanzamiento”. El nombre griego de Mallorca y Menorca también se debe a lo mismo: Gymnesias, ya que los honderos eran tropas ligeras o gimnetas, es decir sin armadura ni armas pesadas (en Ibiza y Formentera no había honderos y se quedaron como Pitiusas).

Cartagena- Carthago Nova- Qart Hadast – 𐤒𐤓𐤕 𐤟 𐤄𐤃𐤔𐤕

La creciente presión de griegos y -sobre todo- de los romanos en el Mediterráneo, provocó que el antiguo modelo fenicio de expansión comercial evolucionara hacia un colonialismo cartaginés más agresivo y militarizado. Con el fin de la 1ª guerra púnica en el 241 a.C. Cartago pierde el control de Sicilia, Córcega y Cerdeña. El tratado de paz firmado con Roma supone el inicio de su declive. Una de las cláusulas le impone el pago de 66 toneladas de plata en un plazo de 10 años.
El senado de Cartago, el Consejo de los 100, (no olvidemos que era una república oligárquica) encarga a su mejor general que acuda a Iberia. En el 237 a.C., Amílcar, de la familia brk- “rayos”, desembarca en Gadir con su cuñado Asdrubal y sus jovenes hijos. Durante 8 años realiza una enorme expansión política y militar en la península iberica: estableciendo alianzas, combatiendo con los nativos rebeldes y explotando los recursos mineros al servicio de Cartago.
En el 227 a.C. Asdrubal funda la ciudad de Cartago, una nueva Ciudad Nueva – Qart Hadast. Desde el principio destinada a ser capital de la iberia púnica y espejo de la Cartago africana. La fundación se lleva a cabo sobre el asentamiento ibero de Mastia, ya una ciudad de cierta importancia. Con una configuración tipicamente fenicia: en el interior de un excelente puerto natural, en una península fortificada rodeada de marismas y en el centro de una región riquísima en recursos mineros. Cartagena púnica se erige como el punto álgido de la hegemonía fenicia en el Mediterráneo occidental.
Recreación de Cartagena púnica
Recreación de Cartagena púnica
Duró muy poco, pero jugando un papel muy relevante. En el 218 a.C. nueve años después de su fundación, Anibal Barca, hijo de Amílcar, formó un gran ejercito y partió desde Qart-Hadst para cruzar los Alpes y llevar la guerra a la mismas puertas de Roma, dando inicio a la segunda guerra púnica. Durante años mantuvo en jaque a los romanos, pero otro gran estratega le ganó la partida: Escipión el Africano. Con sólo 24 años consiguió del Senado romano el mando de una fuerza expedicionaria a Iberia, con el fin de debilitar las vías de suministro a Anibal. Desde Tarraco envío a su reducida flota de 35 barcos bordeando la costa y él avanzó por tierra con sus tropas a marchas forzadas, sorprendiendo a los cartagineses, cuyos ejércitos estaban repartidos por la península.
Con una guarnición reducida, la ciudad cayó fácilmente y resultó una gran victoria para Roma, que pasó a controlar las minas de plata y todo el levante, era el 209 a.C. En un par de años más Escipión derrotó a Asdrubal y Magón, expulsando a Cartago de Hispania y propiciando el final del poderío y prácticamente de la propia existencia de la civilización fenicia tras la destrucción total de la Qart-Hadst africana. Cartago delenda est.
Afortunadamente la Cartago iberica no fue arrasada. Siguió siendo una ciudad próspera e importante bajo el dominio romano. Incluso conservando su nombre original, latinizado como Cartago Nova. Y siguió manteniendo una estrecha relación con Ibosym – Ebusus, tal como evoca una de las inscripciones en el Ninfeo del balneario de Fortuna por parte de Crescens y Rusticus, sacerdotes ebusitanos que acuden a la romería de la Magna Mater el 27 de marzo.